SEXO ACUÁTICO EN UNA PLAYA DE LA COSTA BRAVA

En agosto del 2015 me ocurrió una historia morbosa en una cala de Girona a la que voy mucho en pleno verano.

La cala en sí no es nada del otro mundo; es bastante inaccesible, no tiene servicio ninguno, ni arena, ni lugares cómodos donde poner la toalla para pasar el día entero pero es mi favorita porque mientras el resto de playas están a tope de gente, esta cala está casi siempre vacía.

Digo casi siempre vacía porque como mucho te puedes encontrar 10 personas en total en el mejor de los casos, de las cuales 2 o 3 suelen ser chicos gay que van en plan tranqui a tomar el sol en bolas.

Es la zona perfecta para tener algún tipo de encuentro si tienes la suerte de encontrarte con algún chulazo despistado y desconectar del día a día.

Ese día dejé el coche en el aparcamiento y me puse a caminar por un sendero de tierra que va por detrás de la calita atravesándola de principio a fin. Cuando casi había llegado al final me encontré con un chico de unos 25 -30 años con cara de nórdico.

Tenía el pelo castaño, era alto, delgado y estaba tumbado boca arriba tomando el sol en pelotas debajo de la sombrilla con un rabo que aunque estaba en estado de flaccidez prometía bastante.

Aunque no era fisicamente mi tipo me dio bastante morbo y no pude evitar quedarme mirándole la polla fijamente mientras yo caminaba hasta el final de la cala con la intención de seguir más allá por una zona muy rocosa con una pared de acantilado.

Seguí andando 50 metros más hasta que llegué a una zona discreta, puse la toalla sobre una roca, me desnudé y me metí en el agua con las gafas de bucear para mirar el fondo marino.

Mientras flotaba intentándome ponerme las gafas en su sitio vi a lo lejos como el chico en el que me había fijado antes se metía también en el mar y empezaba a nadar dirección a mí.

Cuando estaba a unos 30 metros de mí yo estaba flotando de pie y mi polla empezó a ponerse morcillona sin yo quererlo. Cuanto más se acercaba a mí, más morbo me daba la situación y más dura se me ponía.

Una vez lo tuve justo delante de mí a unos 5 metros empecé a bucear como si nada y cual fue mi sorpresa al comprobar que él también estaba empalmado; bastante….

Empezamos un juego de miradas por debajo del agua, cada uno con sus gafas poniéndonos en todas posiciones. Almenos yo lo que quería era que se fijase en cada centímetro de mi cuerpo desde cualquier ángulo y estaba claro que él hacía lo mismo.

Después de unos minutos me acerqué a el y le toqué los huevos con la mano deslizándola hasta su agujero. Al notarlo incómodo me di cuenta de que era activo así que empecé a pajearlo debajo del agua mientras movíamos las piernas para no hundirnos.

sexo gay en la playa  Al poco rato le dije si le apetecía salir afuera para estar más cómodos y le pareció bien así que como estábamos a pocos metros de la orilla nos pusimos a nadar hacia ella.

Ya fuera se sentó sobre una roca con las piernas un poco abiertas y el rabo tieso pidiendo guerra así que empecé a comérselo haciendo verdaderos esfuerzos para abrir bien la boca pues era tal el grosor de su polla que me costaba meterme dentro más alla de la mitad.

Me pegué casi 15 minutos mamándole el rabo hasta que mi mandíbula no podía más y seguí masturbándolo cada vez más rápido.

Cuando noté que estaba a punto de correrse le pedí que lo hiciera sobre mi pecho así que justo en el momento en que su leche estaba a punto de salir me puse de rodillas frente a él y una gran corrida salió directa hacia mí.

Nice to meet you me dijo el chico.

Era holandés y estaba aquí unos días de vacaciones. Pilló sus gafas de buceo, se metió en el mar y volvió nadando hasta la zona donde él estaba.

Yo con mi pecho lleno de lefa me metí en el agua, me puse a flotar boca arriba para disfrutar del momento y me hice una paja que nunca olvidaré.

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