EL MORBAZO DE MI VECINO DE AL LADO

Jose de Madrid nos envía esta historia de morbo; una fantasía sexual con un vecino suyo que le pone nervioso cada vez que se lo cruza.

Me llamo Jose, tengo 34 años y desde hace 5 vivo en un piso en un barrio en el norte de Madrid capital. Soy gay, vivo solo con mi perro y os escribo porque en la misma planta que la mía vive un vecino al que llevo tiempo echándole el ojo y que últimamente se está convirtiendo en mi obsesión y en el más oscuro objeto de mi deseo.

Adrián es mi vecino del 4C, vivimos en la misma planta. Su casa y la mía están separadas por un único tabique por el cual nuestras habitaciones quedan enfrentadas entre sí y por desgracia separadas.

Es unos 3-5 años más joven que yo, vive con su mujer y sus dos perritas. Aunque en ocasiones hablamos cuando nos encontramos en el ascensor o en el parque de enfrente mientras paseamos a los perros, no sé mucho de él Lo poco que sé es lo que intuyo y lo que observo.

Lleva una vida muy normal dedicada al trabajo y a estar en casa, pasear a sus perras y hacer deporte algunos fines de semana. Su mujer no trabaja y pasa la mayor parte del día en casa. No tienen una vida social muy activa.

Al principio de mudarme al edificio donde vivimos siempre que coincidíamos en algún sitio nos decíamos hola y poco más pero yo en aquel entonces notaba muchas veces por su parte que mientras bajábamos en el ascensor o nos veíamos en el rellano me lanzaba unas miradas rápidas pero intensas, de esas que te “desnudan”, pero estoy convencido de que son imaginaciones mías pues está casado y no parece el prototipo de tío que le puedan atraer los hombres.

Es guapo, de una altura de 1,75- 1,80 más o menos, 70 kg aproximadamente, con barba de 3 días, pelo negro, piel morena, físicamente atlético, con unas piernas robustas y bien formadas, con un poco de vello, un culo redondo y un pecho que se deja entrever cuando va en manga corta y lleva un tatuaje en la zona del tobillo izquierdo.

Debo confesar que mi interés por él ha ido creciendo en estos últimos meses hasta casi convertirse en una obsesión diaria sin ser él consciente de ello. Muchas noches mientras estoy en la cama oigo a través de la pared como se tira a su mujer.

Si tuviese idea de lo que daría por estar en ese momento en el lugar de ella seguramente no volvería a dirigirme la palabra… ¿o tal vez si?.

Algunas noches me he masturbado mientras le escuchaba gemir al otro lado de la pared imaginando que era yo el que estaba disfrutando de ese cuerpo que tiene, pero cuando más excitado y nervioso me pongo es cuando los dos bajamos en el ascensor con nuestros perros.

En este corto periodo de tiempo que dura el trayecto del ascensor no puedo evitar que se me corte la voz y que me entre una especie de cosquilleo en el estómago.

Si él fuera consciente de las cosas que se me pasan por la cabeza… Tengo que hacer verdaderos esfuerzos de contención para no abalanzarme sobre él de golpe y satisfacer esa tremenda atracción sexual que siento.
Bueno, pues una noche después de cenar bajo al cuarto de contadores de la luz en la planta baja para hacer una comprobación de mi factura eléctrica, y cuando estoy abriendo la puerta aparece él por detrás.

Adrián: Hola, ¿Pasa algo con la luz?

Yo: No, nada. Es que quiero ver la lectura de mi contador pero no tengo ni idea cual es.

Adrián: Yo te ayudo, que de esto sé un poco.

Yo: Genial, a ver si averiguamos cual es.

Se pone a mirar el panel de los contadores con mi factura en su mano. Se le ve concentrado y en ese momento cierro la puerta y no puedo reprimir más mi deseo sexual y lo empujo fuerte contra la pared, le sujeto del pelo y hago que su cabeza quede apoyada sobre la pared mientras mis labios empiezan a recorrer su cuello y mi lengua húmeda explora todo ese trayecto entre su oreja y su hombro mientras nos vamos excitando cada vez más y más.

Le subo la camiseta lentamente dejando al descubierto su fuerte pecho, cogiéndole de las muñecas y poniéndolas en la pared mientras paso mi lengua por su axila, con la punta, así húmeda, disfrutando de cada centímetro del hueco que queda entre sus pezones y bíceps, subiendo y bajando mientras él gime de placer y yo siento como si una descarga eléctrica estuviera recorriendo todo mi cuerpo.

Adrián: Ponte de rodillas.

Hago lo que me dice y le desabrocho el vaquero, dándome cuenta del abultado paquete que asoma entre los botones de su pantalón. Tiene la polla dura y una sensación de calor emana desde el interior de su calzoncillo, lo puedo notar con el olfato.

Separo la goma del slip de su cintura y su glande húmedo asoma por la parte de arriba. Sigo bajándole el slip para encontrarme un rabo de buena longitud y grosor apetecible. Lo cojo con mi mano izquierda y empiezo a lamerlo por la base, deteniéndome un poco en sus huevos, para subir lentamente hasta arriba y deslizar mi lengua por su capullo, saboreándolo bien y sin prisas.

Me coge de la nuca y me hace meterme toda tu polla bien adentro, hasta la garganta follándome la boca a saco, rápido, como a mí me gusta mientras yo con una mano me pajeo. La tengo dura, muy dura, tengo la sensación de que la polla me va a estallar pero tengo que dejar de tocármela porque quiero seguir disfrutando de tan ansiado momento.

Me coge de los brazos y me pone de pie contra la pared cogiendo mi dura polla con su mano mientras me pajea lentamente y me besa con fuerza. Se agacha y rápidamente empieza a meterse todo mi rabo en su boca hasta el final, chupándome y succionando sin parar mientras no puedo dejar de pensar en lo que me está sucediendo y cuantas veces he fantaseado con eso.

Adrián: ¿Te gustaría que te follara?

Yo: Tienes carta libre para hacer conmigo lo que quieras, sin restricciones de ningún tipo.

En ese momento me da la vuelta y me empuja fuertemente contra la pared, subiéndome los brazos y sujetándome las muñecas. Empiezo a notar como la húmeda punta de su rabo empieza a deslizarse dentro de mi culo, entrando cada vez más adentro hasta que la siento completamente dentro de mi, entrando y saliendo mientras siento como si el espacio-tiempo desapareciera y solo existiéramos él y yo en este mundo.

Noto como su cuerpo atlético se acerca y se aleja de mi espalda mientras yo lo sujeto del culo y lo empujo hacia mí para que me folle aún más fuerte. Hace mucho calor dentro del cuarto y me estoy empezando a marear pero es tal el morbo que me está dando la situación que no quiero que pare.

Adrián: Qué ganas te tenía cabrón, – me dice mientras me folla fuertemente.

Yo: No más que yo tío. Dale caña, no pares.

Adrián: Creo que me voy a correr, uff.

Yo: Córrete sobre mi culo.

En ese momento siento como una abundante corrida baja desde el final de mi espalda chorreando hasta mi ojete y la sensación de calor que noto ahí hace que mi excitación sea máxima y mi polla expulsa una de las mayores corridas que jamás he tenido.

Adrián: Tendrás que consultarlo con tu compañía de electricidad…

Yo. ¿Cómo?

Adrián: Creo no has escuchado nada de todo lo que te he estado diciendo. Pareces despistado. Aquí en tu factura hay algo que no cuadra. Ve a tu compañía, consúltalo con ellos y si no te hacen caso presenta una reclamación por escrito.

Yo: Vale, muchas gracias.

Adrián: Me tengo que ir. Nos vemos por aquí.

Yo: Venga, buenas noches.

 

Mi sensación fue la misma como cuando suena el despertador en el mejor momento del sueño.

 

Foto: rno

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