CAMIONEROS GAY EN RUTA NOCTURNA

Debo decir que me encanta masturbarme, y me encanta masturbarme especialmente cuando sé que otro hombre está mirándome.

Tengo especial predilección por exhibirme ante los camioneros gay que me encuentro por la autovía. Completamente desnudo, totalmente empalmado.

Me encanta meneármela un rato y luego correrme sobre mi pecho peludo mientras algún camionero buenorro me mira como disfruto.

Salgo de trabajar pasada la medianoche, cuando voy de camino a casa ya hay poco tráfico y la mayoría son camioneros.

Mi método consiste en ir por el carril de la izquierda, a no más de 70 Km/h, ellos van por la derecha.

Cuando estoy justo al lado de uno, yo ya estoy con el rabo duro cogiéndomelo con la mano y masturbándome para ellos con la luz interior del coche encendida, para que me puedan mirar a través del techo solar.

categoria camion

Tengo 41 años, soy de complexión fuerte, con bastante vello en el pecho, con piernas robustas, pelo corto y buen culo.

Tengo un rabo de 16 cm bastante grueso y unos huevos de tamaño considerable que me encanta ver cómo se mueven de un lado a otro mientras me estoy masturbando.

Soy exhibicionista desde que tenía 20 años y desde entonces me gusta exhibirme ante los demás.

Elijo los conductores de trailers y camiones porque normalmente son hombres, muchos de ellos guapos, con vello y muchas veces están calientes y aburridos, así que los camioneros gay o bisex son el blanco perfecto.

Más que el polvo en sí, lo que de verdad me da morbo es saber que me están mirando y que se están poniendo cachondos.

La mayoría de las veces todo se queda ahí aunque en algunas ocasiones hemos terminado parando en algún sitio apartado para terminar la faena dentro de su camión o al aire libre.

Mi pasión por Tener Sexo con un Camionero Gay Roza la Obsesión Enfermiza.

Mi afición tiene lugar en la autovía que va de Albacete a Ciudad Real, pues yo vivo en una población cercana a Ciudad Real pero trabajo en Albacete capital. Es la autovía perfecta: totalmente recta, con poco tráfico y con gran número de camioneros que van en ruta, sobretodo de noche.

Cuando salgo de currar me quito la ropa de trabajo, me pongo un pantalón corto de correr y nada más subirme al coche me quito la camiseta.

Ya de vuelta a casa cuando veo un camión a lo lejos delante de mí, me bajo los pantalones y empiezo a jugar con mi rabo hasta que se me pone duro y empiezo a masturbarme.

Me cambio al carril izquierdo, enciendo la luz del techo y me pongo al lado del camión intentando ir a la misma velocidad que él, para estar siempre uno al lado del otro.

Me da tanto morbo saber que me están mirando que mi polla se pone todavía más dura y lo que hago es coger el volante con la mano izquierda y con la derecha masturbarme fuerte, sin parar.

La mayoría de camioneros deciden mirar y muchos de ellos aminoran la velocidad para poder disfrutar del espectáculo más tiempo, sobretodo si tienen que dejar la autovía en la siguiente salida.

 

camioneros gay

 

Lo que más me gusta de todo es correrme en el pecho y restregar la corrida bien.

Alguna vez si el conductor ha encendido la luz de la cabina y he visto que está bueno decido seguirle cuando toma la salida para así rematar la faena en algún lugar apartado, aunque lo que más morbo me da es cuando se meten en un área de descanso o estación de servicio.

Entonces yo aparco mi coche justo al lado del camión y sigo jugando con mi rabo mientras me miran descaradamente. Normalmente al poco tiempo abren la puerta de la cabina y entonces yo salgo del coche totalmente desnudo, con la polla dura y me meto dentro del camión.

No es algo que ocurra la mayoría de veces, pero hace tres semanas di con un camionero de mi edad más o menos, de piernas robustas y pecho bien marcado, como me gustan a mí.

Dentro de la cabina empezó a comérmela mientras yo estaba tumbado boca arriba. Empezó a comerme el culo y estuvo un buen rato, hasta que me hizo darme la vuelta.

Empezó a rozarme la entrepierna con su gordo rabo hasta que este empezó a deslizarse dentro de mi hambriento culo, entrando y saliendo fuertemente mientras yo gemía de placer.

Cuando ya no podíamos más la sacó y sentí su abundante corrida chorreando por mi culo. Me dio tanto morbo la situación que expulsé una de las corridas más grandes que jamás he tenido.

Así es como los 50 minutos que tardo en hacer el recorrido del trabajo a casa se me pasan rápidamente, haciendo lo que más me gusta: exhibirme… y ponerme cachondo sabiendo que miradas ajenas están observándome.

Algunas veces apenas encuentro “víctimas” en mi recorrido, pero en varias ocasiones he llegado a toparme con más de diez camiones en el trayecto.

Aunque me he encontrado de todo, la mayoría deciden mirar y disfrutar del espectáculo, así que no hay nada más morboso que el encuentro entre un exhibicionista nato y un voyeur ocasional.

Es el complemento perfecto y así será mientras me siga dando morbo hacerlo.

 

Foto: jakebwotha

 

¿ Y tú ?  ¿ Has tenido alguna experiencia morbosa con algún camionero?  Déjanos un comentario.

9 Comentarios
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